Dosier

Música y pensamiento (I): Pitágoras, Hegel, Schopenhauer y Nietzsche.
La relación entre la música y el pensamiento se remonta a los albores de la historia. Tal como señala Stefano Russomanno en su ensayo sobre el número y el sonido en Pitágoras, “la música es la expresión más directa de la inteligencia matemática que rige el cosmos, y por tanto una puerta hacia la comprensión del todo”. No solo se trata de ‘pensar la música’, sino de entender la música como parte fundamental de los procesos de pensamiento. De este modo, se puede trazar un paralelo entre la historia de la filosofía y el propio decurso del arte de los sonidos, y tal es el propósito de este dosier, que constituye, a imagen del dedicado a explorar la relación entre los cineastas y la música, un primer capítulo de una serie que se irá enriqueciendo en los próximos años. Comenzamos por el principio: el trabajo de Russomanno explora las relaciones entre la filosofía griega y los parámetros de la música, que sentaron las bases de muchas, sino de todas, las aproximaciones ulteriores. Por su parte, los ensayos de Blas Matamoro, Carlos Javier González Serrano y Luis Enrique de Santiago Guervós analizan el impacto del hecho musical en las teorías filosóficas de tres de los grandes maestros del pensamiento alemán del siglo XIX: Hegel, Schopenhauer y Nietzsche.
Los artículos que componen este dosier son:
- Pitágoras: número y sonido. Por Stefano Russomanno
- La música de Hegel. Por Blas Matamoro
- Schopenhauer: el desciframiento sentimental del mundo. Por Carlos Javier González Serrano
- Nietzsche y la "música absoluta". Por Luis Enrique de Santiago Guervós

La música medieval (I). La música vocal.
En la historia de la humanidad, y de occidente por tanto, la música ha sido fundamentalmente música vocal y coral, frente a la idea que actualmente impera de que “música” apenas puede entenderse si no hay instrumentos musicales o una figura solista. Esta creencia es producto de la propia historia de la música y del cambio de uso y percepción social de esta. El ser humano ha cantado desde siempre, pero como práctica cultural que es, es historizable y con valencias distintas según épocas. No es lo mismo cantar en el siglo XII que en el XIX, más allá de las inevitables cuestiones técnicas, que obviamente cambian también.
Presentamos la primera parte de un dosier dedicado a la “música medieval” que tendrá continuidad el año próximo, y es que decir música medieval, sea monódica o polifónica, sacra o profana, es lo mismo que decir palabra privilegiada, palabra cantada. En este dosier grandes especialistas actuales de música medieval, que suman además su condición de intérpretes, analizan aspectos habitualmente dejados de lado, y es que “cantar” en los siglos medievales fue algo más que “producir con la voz sonidos melodiosos”.
Josemi Lorenzo Arribas
 
Este dosier se compone de los siguientes artículos:
— La voz medieval: significado, movimiento, magia, maquinaria. Por Björn Schmelzer.
— El sonido de la música medieval. Por Josemi Lorenzo Arribas.
— Cantar con la mente y con el cuerpo. Por Paloma Gutiérrez del Arroyo y Pepe Rey.
— Y si cantamos... ¿rezamos?... Por Juan Carlos Asensio.

El pasado 25 de enero hubiera cumplido 100 años Federico Sopeña Ibáñez, una figura fundamental de la vida musical española durante el complicado periodo que abarca desde la Guerra Civil a la post-Transición. Como afirma en su ensayo José Ramón Encinar, el “Páter” (así era llamado entre sus discípulos por su condición de sacerdote) fue una personalidad única en la España de su tiempo, de facetas tan variadas como interesantes. Musicólogo, historiador del arte, escritor, pedagogo y hasta museógrafo (fue director del Prado entre 1981 y 1983), Sopeña fue autor de alrededor de cuarenta libros dedicados a muy diversos aspectos y personalidades del arte y la cultura universales, además de uno de los máximos hacedores en el largo proceso de normalización de la música y la cultura en nuestro país, tras largas y oscuras décadas de aislamiento. SCHERZO ha querido sumarse al recuerdo y a la reivindicación de su memoria con este dosier en el que participan cinco destacadas personalidades de la realidad musical española de nuestro tiempo que lo conocieron, lo trataron y que, de alguna manera, se consideran legítimos herederos de su legado intelectual y humano.

Los artículos que componen este dosier son:
Los cuarenta “libros espirituales” de Don Federico. Por José Luis Temes
Evocación de la cercanía del Páter a los estudiantes. Por José Luis García del Busto.
Federico Sopeña, musicólogo. Por Antonio Gallego
Mis recuerdos de Federico Sopeña. Por Andrés Amorós.
— Maestro y “navegante". Por José Ramón Encinar.

En el número de SCHERZO del pasado mes de abril explorábamos algunas de las implicaciones musicales de la Reforma luterana en la música. En este dosier nos centramos ahora en algunas de las muchas reacciones que se produjeron a su alrededor.Por un lado, la reacción en Inglaterra iniciada por Enrique VIII, desvinculándose de Roma, la cual coincide con uno de los momentos de mayor esplendor musical en las islas. Por el otro, la famosa Contrarreforma. Mucho se ha mitificado el Concilio de Trento (1545-1563) en sus indicaciones musicales. Veremos cómo influye realmente en el gran bastión católico del Renacimiento, la península Ibérica. Pero mostraremos cómo esta lucha de poder (política, a fin de cuentas) influye también en el nacimiento de la ópera en su versión romana, frecuentemente ignorada, pero fundamental, y de la cual se sirve. Y cómo, ya en pleno Barroco, produce una brillantísima música en el que será el gran baluarte antirreformista debido, entre otras cosas, a su proximidad geográfica con las zonas reformadas: Austria.

Nacho Rodríguez
Coordinador del dosier

Este dosier se compone de los artículos:
- Inglaterra y el cisma de Enrique VIII. Por Rupert Damerell
- La península ibérica y el Concilio de Trento. Por Luís Toscano
- La ópera romana del XVII y la Contrareforma. Por Daniel Martín Sáez
- Austria y el Barroco católico. Por Gunar Letzbor

La reforma luterana en la música (I)
Se cumple en octubre de este año el quinto centenario de un hecho que en principio parecía alejado de lo musical, pero cuyas implicaciones tuvieron una enorme influencia en la música: la presentación de las famosas 95 tesis Martín Lutero que supondrían el inicio de la Reforma protestante.
Los dos siglos posteriores verían cambios sociales, políticos y religiosos —guerras incluidas— que se reflejarían en la música no sólo en el hecho de la creación de un repertorio ad hoc para la nueva liturgia, sino también, como veremos en el último artículo de este dosier, en cuestiones que afectarían al músico luterano en el ejercicio de su disciplina, incluso fuera de la iglesia. Abordamos aquí algunas de las muchas implicaciones que la doctrina luterana supondrá para la música en ese tiempo.

Artículos que componen el dosier de este mes:
- Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum. Por Esteban Hernández
- Las cuatro grandes "S": Schütz, Schein, Scheidt... y Praetorius. Por Nacho Rodríguez
- El coral protestante en la música vocal y organística del siglo XVII. Por Andreas Weil
- Bach y la teología luterana sobre las proporciones. Por Ruth Tatlow

El órgano es un instrumento con unas inmensas posibilidades artísticas, teniendo en cuenta además que no hablamos de un órgano concreto, sino de los miles de órganos construidos, cada uno de ellos con una estética diferente, desde que empezó a desarrollarse este instrumento con fuerza en el siglo XVI hasta nuestros días. De la misma forma, un inmenso repertorio va unido a esta variedad de instrumentos tanto por épocas como por naciones.
Una de las maneras más naturales de acercar el órgano a la sociedad pasa por una obviedad: hacerlo sonar. Las iglesias del mundo entero son visitadas a diario por millones de personas que en su mayoría agradecerían que el sonido del órgano les acompañase en su viaje por el templo. Debemos poner organistas en las iglesias para que escuchar un Preludio y Fuga de Bach sea algo natural. Debemos despertar del letargo en el que se encuentran muchos órganos de auditorio —el magnífico órgano del Auditorio Nacional ha renacido en los últimos años al sonar regularmente en conciertos, atrayendo el interés de melómanos y del público en general—. Y no debemos perder la perspectiva: el órgano es un instrumento en sí mismo, como un violín, una trompeta o un piano, más allá de su presencia en las iglesias, su hábitat natural. Naturalizar su existencia provocará la formación en nuestros conservatorios de más organistas que podrán hacerse cargo de tan fabuloso patrimonio.
Aún así, todavía habremos de caminar unos cuántos pasos más para desprendernos de los clichés, de los que da buena cuenta José Luis Echechipía en su artículo. Sí, es cierto, en pleno siglo XXI, suele ocurrir que cuando un organista dice a qué se dedica, todavía le preguntan si es sacerdote. Pero esta situación podemos cambiarla. Espero que con este dosier acerquemos un poco más este instrumento todavía desconocido a todos los amantes de la cultura y de la música.
Daniel Oyarzabal
Coordinador del dosier
 
Los artículos que componen este dosier son:
- Un regalo de los emperadores. Por José Santos de la Iglesia.
- El órgano ibérico. Por Pablo Cepeda.
- Mucho más que un valioso patrimonio material. Por José Luis Echechipía.
- El arte de orquestar. Por Daniel Oyarzabal.

La música (esa “misteriosa forma del tiempo”, como la calificó Jorge Luis Borges en un memorable poema) quizá guarda con el cine una relación más profunda que con ninguna de las demás artes. La materia prima esencial con la que deben operar los cineastas es, precisamente, el tiempo, y si Gilles Deleuze consideraba a los autores cinematográficos como una suerte de ‘pensadores de imágenes’, con mayor propiedad se los podría asimilar a los compositores de música, en su necesidad de organizar en una secuencia temporal fija una serie de elementos visuales y sonoros conforme a reglas que en buena medida tienen que ver con conceptos musicales, como el ritmo o la armonía. Iniciamos en este número una serie de estudios sobre la relación con la música y con el hecho musical de algunos de los más destacados cineastas históricos. Comenzamos con cuatro indiscutibles maestros europeos (Luis Buñuel, Robert Bresson, Luchino Visconti y la pareja Jean-Marie Straub-Danièle Huillet) con el propósito de añadir cada año otros cuatro estudios a una saga que pretendemos que arroje alguna luz sobre las fascinantes relaciones entre la práctica artística quizá más antigua (la música) y la más novedosa (el cine).
Los artículos que componen este dosier son:
- Luis Buñuel: Subversión y silencio. Por Till Fellner.
- Jean Marie Straub y Danièle Huillet: Música como materia fílmica. Por José Luis Téllez.
- Robert Bresson: La música del cinematógrafo. Por Juan Lucas.
- Luchino Visconti: "Fatalmente comprometido con el pasado". Por Daniel Muñoz de Julián.

Las Jornadas de zarzuela 2016 han fijado su atención en Jacinto Guerrero observado desde la perspectiva de una sociedad que, viéndose identificada con su obra, lo alabó sin cortapisas. Con motivo de su centenario, hace poco más de dos décadas, se promovieron grabaciones y textos sobre su legado, como bien reflejó el dosier de SCHERZO del número 151 (septiembre de 2001). Desde entonces, se han consolidado varios datos y sistematizado otros cercanos a una singularidad creadora siempre afín su propia contemporaneidad. Por eso interesa ahora observar a Guerrero como actor protagonista en los años veinte, al hilo de una modernidad vital e inventora. Una obra emblemática como El sobre verde (1927) sirve de ejemplo. Así se explica en este dosier, que indaga en su naturaleza justificando la nueva producción estrenada en Cuenca y un personaje tan “a la moda” como la garsón. Interesan también otras novedades en relación con el trabajo pionero en la industria cinematográfica española. Y, por supuesto, la puesta en valor de su legado artístico, atendiendo a méritos propios o en paralelo a otros géneros foráneos y de consolidado prestigio.

Artículos que componen este dosier:

De Toledo a Oklahoma: reestudiando a Jacinto Guerrero. Por Enrique Mejías García 
 — Guerrero en el cine y el cine en Guerrero. Por Jon Zabala. 
 — La zarzuela jazz está aquí. Por Benjamín G. Rosado. 
 — De la 'garçonne' a la garsón. Por Jorge Lozano.

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