Dosier

Telemann. El Barroco en todo su esplendor.
Georg Philipp Telemann (Magdeburgo, 1681 - Hamburgo, 1767) ha pasado a la posteridad por ser el compositor mas prolífico de todos los tiempos. Cerca de tres mil obras forman parte de su catálogo, y aún hoy sigue descubriéndose partituras suyas (en octubre de 2015, por ejemplo, se halló en una colección privada una copia de las 12 Fantasías para viola da gamba, algo así como el “santo grial” de los violagambistas modernos). Telemann cultivó todos los generos habituales de su época, vocales o instrumentales, profanos o sacros, para gran o para pequeño formato, en estilo francés o italiano... Y en todos ellos obtuvo el mismo éxito, hasta el punto de convertirse en el músico célebre y admirado de aquella Alemania. Admirado incluso por Bach (con el que siempre mantuvo una estrecha relación de amistad, como lo demuestra el hecho de que fuera padrino en la pila bautismal de uno de sus vástagos, Carl Philipp Emanuel) y por Haendel (quien plagió numerosas obras suyas, enviándole a cambio desde Inglaterra, en señal de agradecimiento, bulbos de tulipanes, ya que la floricultura fue otra de las artes que cultivó —nunca mejor dicho— el magdeburgués). Poliédrico intérprete (demostró ser notable organista, violinista, violagambista, flautista, oboísta y salmoísta) y sagaz editor (fue el primero que publicó una revista musical en lengua germana), sería un grave error pensar que en él primó la cantidad sobre la calidad, pues pocos compositores del Barroco fueron capaces de concebir música tan excelente como la suya.
 
Este dosier está compuesto por los siguientes artículos:
El más longevo de la “Generación de 1685”, por Manuel M. Martín Galán
Prolífico compositor, sagaz editor, por Ashley Solomon 
El camaleón musical: obra vocal, por Javier Sarría Pueyo
Una discografía amplia, aunque insuficiente, por Eduardo Torrico
Las 12 fantasías para viola sola, una visión caleidoscópica del instrumento, por Sara Ruiz
 


En nuestro canal de Spotify revistascherzo hemos preparado una playlist con ocho de las 
grabaciones comentadas en este dosier (selección de Eduardo Torrico).

Este mes de octubre se cumplen los cien años de uno de los acontecimientos que con más propiedad cabe calificar de históricos. Porque la Revolución rusa —o soviética— no sólo cambió radicalmente la faz y la estructura de una de las más grandes e importantes naciones europeas, sino que, en toda su astronómica dimensión, condicionó de forma tan extrema como irreversible el devenir y el destino de todo el siglo XX. Si los modelos sociales y políticos sufrieron un vuelco copernicano con el advenimiento de la sociedad bolchevique, las artes —y entre ellas, como no podía ser de otro modo, la música— experimentaron en todas sus manifestaciones los efectos de ese cambio de modelo. Exploramos en este dosier algunos aspectos relevantes del impacto que produjo la llegada de los soviets en el mundo de la música, la danza, la ideología cultural e incluso en el ámbito personal y creativo de los propios creadores, a través de importantes colaboraciones a cargo de las musicólogas Lidia Ader (Museo Rimski-Korsakov de San Petersburgo) y Cristina Aguilar (ICCMU), además de nuestros habituales colaboradores y grandes especialistas en la ‘cuestión rusa’ Santiago Martín Bermúdez y Juan Manuel Viana.

Los artículos que componen este dosier son:

Construir un Nuevo mundo: un héroe después de 1917. Por Lidia Ader
Danza en el País de los sóviets. Por Cristina Aguilar
Revolución, cultura, música. Por Santiago Martín Bermúdez
Seis olvidados de la Revolución de Octubre. Por Juan Manuel Viana

Música y pensamiento (I): Pitágoras, Hegel, Schopenhauer y Nietzsche.
La relación entre la música y el pensamiento se remonta a los albores de la historia. Tal como señala Stefano Russomanno en su ensayo sobre el número y el sonido en Pitágoras, “la música es la expresión más directa de la inteligencia matemática que rige el cosmos, y por tanto una puerta hacia la comprensión del todo”. No solo se trata de ‘pensar la música’, sino de entender la música como parte fundamental de los procesos de pensamiento. De este modo, se puede trazar un paralelo entre la historia de la filosofía y el propio decurso del arte de los sonidos, y tal es el propósito de este dosier, que constituye, a imagen del dedicado a explorar la relación entre los cineastas y la música, un primer capítulo de una serie que se irá enriqueciendo en los próximos años. Comenzamos por el principio: el trabajo de Russomanno explora las relaciones entre la filosofía griega y los parámetros de la música, que sentaron las bases de muchas, sino de todas, las aproximaciones ulteriores. Por su parte, los ensayos de Blas Matamoro, Carlos Javier González Serrano y Luis Enrique de Santiago Guervós analizan el impacto del hecho musical en las teorías filosóficas de tres de los grandes maestros del pensamiento alemán del siglo XIX: Hegel, Schopenhauer y Nietzsche.
Los artículos que componen este dosier son:
- Pitágoras: número y sonido. Por Stefano Russomanno
- La música de Hegel. Por Blas Matamoro
- Schopenhauer: el desciframiento sentimental del mundo. Por Carlos Javier González Serrano
- Nietzsche y la "música absoluta". Por Luis Enrique de Santiago Guervós

La música medieval (I). La música vocal.
En la historia de la humanidad, y de occidente por tanto, la música ha sido fundamentalmente música vocal y coral, frente a la idea que actualmente impera de que “música” apenas puede entenderse si no hay instrumentos musicales o una figura solista. Esta creencia es producto de la propia historia de la música y del cambio de uso y percepción social de esta. El ser humano ha cantado desde siempre, pero como práctica cultural que es, es historizable y con valencias distintas según épocas. No es lo mismo cantar en el siglo XII que en el XIX, más allá de las inevitables cuestiones técnicas, que obviamente cambian también.
Presentamos la primera parte de un dosier dedicado a la “música medieval” que tendrá continuidad el año próximo, y es que decir música medieval, sea monódica o polifónica, sacra o profana, es lo mismo que decir palabra privilegiada, palabra cantada. En este dosier grandes especialistas actuales de música medieval, que suman además su condición de intérpretes, analizan aspectos habitualmente dejados de lado, y es que “cantar” en los siglos medievales fue algo más que “producir con la voz sonidos melodiosos”.
Josemi Lorenzo Arribas
 
Este dosier se compone de los siguientes artículos:
— La voz medieval: significado, movimiento, magia, maquinaria. Por Björn Schmelzer.
— El sonido de la música medieval. Por Josemi Lorenzo Arribas.
— Cantar con la mente y con el cuerpo. Por Paloma Gutiérrez del Arroyo y Pepe Rey.
— Y si cantamos... ¿rezamos?... Por Juan Carlos Asensio.

El pasado 25 de enero hubiera cumplido 100 años Federico Sopeña Ibáñez, una figura fundamental de la vida musical española durante el complicado periodo que abarca desde la Guerra Civil a la post-Transición. Como afirma en su ensayo José Ramón Encinar, el “Páter” (así era llamado entre sus discípulos por su condición de sacerdote) fue una personalidad única en la España de su tiempo, de facetas tan variadas como interesantes. Musicólogo, historiador del arte, escritor, pedagogo y hasta museógrafo (fue director del Prado entre 1981 y 1983), Sopeña fue autor de alrededor de cuarenta libros dedicados a muy diversos aspectos y personalidades del arte y la cultura universales, además de uno de los máximos hacedores en el largo proceso de normalización de la música y la cultura en nuestro país, tras largas y oscuras décadas de aislamiento. SCHERZO ha querido sumarse al recuerdo y a la reivindicación de su memoria con este dosier en el que participan cinco destacadas personalidades de la realidad musical española de nuestro tiempo que lo conocieron, lo trataron y que, de alguna manera, se consideran legítimos herederos de su legado intelectual y humano.

Los artículos que componen este dosier son:
Los cuarenta “libros espirituales” de Don Federico. Por José Luis Temes
Evocación de la cercanía del Páter a los estudiantes. Por José Luis García del Busto.
Federico Sopeña, musicólogo. Por Antonio Gallego
Mis recuerdos de Federico Sopeña. Por Andrés Amorós.
— Maestro y “navegante". Por José Ramón Encinar.

En el número de SCHERZO del pasado mes de abril explorábamos algunas de las implicaciones musicales de la Reforma luterana en la música. En este dosier nos centramos ahora en algunas de las muchas reacciones que se produjeron a su alrededor.Por un lado, la reacción en Inglaterra iniciada por Enrique VIII, desvinculándose de Roma, la cual coincide con uno de los momentos de mayor esplendor musical en las islas. Por el otro, la famosa Contrarreforma. Mucho se ha mitificado el Concilio de Trento (1545-1563) en sus indicaciones musicales. Veremos cómo influye realmente en el gran bastión católico del Renacimiento, la península Ibérica. Pero mostraremos cómo esta lucha de poder (política, a fin de cuentas) influye también en el nacimiento de la ópera en su versión romana, frecuentemente ignorada, pero fundamental, y de la cual se sirve. Y cómo, ya en pleno Barroco, produce una brillantísima música en el que será el gran baluarte antirreformista debido, entre otras cosas, a su proximidad geográfica con las zonas reformadas: Austria.

Nacho Rodríguez
Coordinador del dosier

Este dosier se compone de los artículos:
- Inglaterra y el cisma de Enrique VIII. Por Rupert Damerell
- La península ibérica y el Concilio de Trento. Por Luís Toscano
- La ópera romana del XVII y la Contrareforma. Por Daniel Martín Sáez
- Austria y el Barroco católico. Por Gunar Letzbor

La reforma luterana en la música (I)
Se cumple en octubre de este año el quinto centenario de un hecho que en principio parecía alejado de lo musical, pero cuyas implicaciones tuvieron una enorme influencia en la música: la presentación de las famosas 95 tesis Martín Lutero que supondrían el inicio de la Reforma protestante.
Los dos siglos posteriores verían cambios sociales, políticos y religiosos —guerras incluidas— que se reflejarían en la música no sólo en el hecho de la creación de un repertorio ad hoc para la nueva liturgia, sino también, como veremos en el último artículo de este dosier, en cuestiones que afectarían al músico luterano en el ejercicio de su disciplina, incluso fuera de la iglesia. Abordamos aquí algunas de las muchas implicaciones que la doctrina luterana supondrá para la música en ese tiempo.

Artículos que componen el dosier de este mes:
- Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum. Por Esteban Hernández
- Las cuatro grandes "S": Schütz, Schein, Scheidt... y Praetorius. Por Nacho Rodríguez
- El coral protestante en la música vocal y organística del siglo XVII. Por Andreas Weil
- Bach y la teología luterana sobre las proporciones. Por Ruth Tatlow

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